Por Nicolle Knüst
Hace mucho tiempo no me exponía a una situación similar a la vivida en la Escuela Golda Meir. Dejar el rol de estudiante y pasar a ocupar el de educador es sin dudas un desafio muy complejo.
Me preguntaba constantemente ¿Cuál es el límite? ¿Hasta dónde se puede ceder la confianza? ¿Cómo manejar el tono de voz o las referencias personales?
Educar, no es fácil y menos aún cuando se está en un proceso de formación. Educar, no es lo mismo que gritar, ni castigar. Educar es también saber escuchar, es guiar y aportar con la experiencia personal y profesional.
Comprendo lo complicado que ha de ser estar todos los días "luchando" por hacer las cosas mejor.
Me sorprendió que una profesora se me acercara en la Escuela y me dijiera: "Tú no sabes como me gustaría poder ofrecerle esto que ustedes están haciendo, a los niños de manera más seguida. Tú no sabes lo que significa no tener recursos"
Quizás, efectivamente nosé que significa no tener recursos. Pero si sé y he aprendido que la creatividad todo lo puede lograr ¿y qué recursos se necesitan para eso? VOLUNTAD.
Teniendo la intención de hacer algo, se tiene la mitad del paso dado. Y para afirmar el pie completamente y en terreno firme, es necesario tener un respaldo, el apoyo de un equipo. A la Escuela Golda Meir le falta gestión y orden. Hay compromiso, pero es latente la deserción de educadores, por la desmotivación que provoca la carencia de indumentarias, avances y apoyos.
La tarea no sólo para los alumnos, sino que para los profesores y directivos, quienes se esfuerzan a diario por hacer mejor su trabajo, logren se reencantarse con su vocación.
En lo personal, me siento privilegiada y a la vez en constante presión de poder hacer las cosas lo mejor posible. De lograr transmitirle a los niños de manera adecuada y lograr dejar un legado en ellos. Anhelo que nuestro paso por la Escuela no sea anecdótico, sino que constructivo.
Aspiro a que cuando estos pequeños llegan a su casa tengan la esperanza de respirar aunque sea un oleada de un nuevo aire, tengo la fe de que la entrega que le hemos dedicado a este proyecto sea mucho más que un granito de arena, sino que una oportunidad en la formación académica y personal, tanto de ellos, como en la nuestra.