“No generamos desesperanza aprendida”
Por María Paz Fernández
Desde chicos nos han enseñado que con esfuerzo personal podríamos alcanzar cualquier meta o aspiración. Y que la falta de iniciativa y la flojera no nos lleva a ningún lado. Muchos creen que si una persona en situación de pobreza se esfuerza para salir de su condición, lo logra. Hay veces que esto sucede, pero muchas otras no. Esto es debido a que la misma pobreza paraliza los anhelos de las personas; la carencia de oportunidades de trabajo, deficientes servicios de salud, bajos sueldos, incertidumbre laboral y por sobre todo los malos accesos a la educación de calidad, no contribuye a que la gente de escasos recursos logre triunfar a través de sus propios méritos. Pues Chile junto a los otros países de Latinoamérica, conforman la región más desigual del planeta.
No hay que olvidar que nuestro país ha ido avanzando cada día en tener mayor equidad en el acceso escolar. Por primera vez casi no existen exclusiones en el sistema educativo. Como curso esto lo hemos visualizado en la escuela de enseñanza básica Golda Meir, de la comuna de Lo Prado. En la cual asisten estudiantes con serios problemas sociales, hijos de padres cesantes, narcotraficantes, alcohólicos, drogadictos etcétera. Además muchos de estos alumnos superan la edad que corresponde en cada curso por ejemplo; hay adolescentes de 16 años cursando séptimo básico, debido a que aún poseen serias dificultades para leer y escribir. La escuela tiene sus puertas abiertas a cualquier niño o niña que quiera estudiar en ella.
Por otro lado, hay que destacar a los directivos y profesores que trabajan en Golda Meir, ellos quieren salir adelante y con esperanza anhelan entregar una enseñanza de calidad hacia sus alumnos. Es acá donde como curso debemos aportar y entregarnos por completo a la labor que queremos realizar, ya que con nuestro trabajo también contribuiremos en dicha calidad educativa.
Un tema de desigualdad que me preocupa enormemente es que las escuelas chilenas y nuestra sociedad en general, se han encargado de reproducir lo que muchos autores llaman ¨una sociedad de herederos¨. En la cual el capital económico que cada familia dispone, los apellidos o simplemente el colegio del cual saliste, son factores decisivos a la hora de regir cuán exitoso será el individuo. Sin darnos cuenta estamos generando ¨desesperanza aprendida¨, pensar que no se puede avanzar o salir de la pobreza aunque uno ponga todo el esfuerzo posible, es terrible. Creo que para comenzar nuestra labor en Golda Meir, debemos revertir principalmente este pensamiento. Llevando bien a cabo nuestros talleres de seguro que corregiremos desigualdades en vez de reproducirlas.
Desde chicos nos han enseñado que con esfuerzo personal podríamos alcanzar cualquier meta o aspiración. Y que la falta de iniciativa y la flojera no nos lleva a ningún lado. Muchos creen que si una persona en situación de pobreza se esfuerza para salir de su condición, lo logra. Hay veces que esto sucede, pero muchas otras no. Esto es debido a que la misma pobreza paraliza los anhelos de las personas; la carencia de oportunidades de trabajo, deficientes servicios de salud, bajos sueldos, incertidumbre laboral y por sobre todo los malos accesos a la educación de calidad, no contribuye a que la gente de escasos recursos logre triunfar a través de sus propios méritos. Pues Chile junto a los otros países de Latinoamérica, conforman la región más desigual del planeta.
No hay que olvidar que nuestro país ha ido avanzando cada día en tener mayor equidad en el acceso escolar. Por primera vez casi no existen exclusiones en el sistema educativo. Como curso esto lo hemos visualizado en la escuela de enseñanza básica Golda Meir, de la comuna de Lo Prado. En la cual asisten estudiantes con serios problemas sociales, hijos de padres cesantes, narcotraficantes, alcohólicos, drogadictos etcétera. Además muchos de estos alumnos superan la edad que corresponde en cada curso por ejemplo; hay adolescentes de 16 años cursando séptimo básico, debido a que aún poseen serias dificultades para leer y escribir. La escuela tiene sus puertas abiertas a cualquier niño o niña que quiera estudiar en ella.
Por otro lado, hay que destacar a los directivos y profesores que trabajan en Golda Meir, ellos quieren salir adelante y con esperanza anhelan entregar una enseñanza de calidad hacia sus alumnos. Es acá donde como curso debemos aportar y entregarnos por completo a la labor que queremos realizar, ya que con nuestro trabajo también contribuiremos en dicha calidad educativa.
Un tema de desigualdad que me preocupa enormemente es que las escuelas chilenas y nuestra sociedad en general, se han encargado de reproducir lo que muchos autores llaman ¨una sociedad de herederos¨. En la cual el capital económico que cada familia dispone, los apellidos o simplemente el colegio del cual saliste, son factores decisivos a la hora de regir cuán exitoso será el individuo. Sin darnos cuenta estamos generando ¨desesperanza aprendida¨, pensar que no se puede avanzar o salir de la pobreza aunque uno ponga todo el esfuerzo posible, es terrible. Creo que para comenzar nuestra labor en Golda Meir, debemos revertir principalmente este pensamiento. Llevando bien a cabo nuestros talleres de seguro que corregiremos desigualdades en vez de reproducirlas.

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