domingo, 30 de septiembre de 2007

EDITORIAL

Explorando en nuestra capacidad de asombro

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Nunca en mi vida había estado en Lo Prado. A pesar de que está sólo a unas estaciones de metro de la universidad. Ni la necesidad, ni la curiosidad me habían llevado hasta allá.
Cuando decidimos ir a la Escuela Golda Meir, no faltaron los prejuicios. Es parte del proceso de enfrentarse a algo desconocido.
En las depencias de la Escuela sólo vi un terreno polvoriento y una mujer motivada por el servicio. Así es, la educación en sectores de riesgo social, supera la vocación de enseñar.
Ella contó una breve reseña de los estudiantes. Hijos de narcotraficantes, drogadíctos, alcoholicos, ladrones, prostitutas. Adolescentes que apenas saben leer y escribir. Niños maltratados por el contexto social en el cual viven. Un ambiente que para ellos es natural. Es su realidad.
Definitivamente, nadie escoge donde nacer, pero al menos nosotras tenemos la oportunidad de decidir qué queremos para nuestro futuro.
Es nuestra responsabilidad personal y social no perder la capacidad de asombro, no cegarnos con lo "normal" que puede la realidad de los niños de la Escuela Golda Meir. No podemos dejar este proyecto en un sólo enunciado de un blog en la web.